Valdés prometió subas salariales, pero sin fecha clara: entre la expectativa y la incertidumbre, crece la tensión.
El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, volvió a hablar de aumentos salariales para estatales. ¿La novedad? Que van a llegar… pero nadie sabe exactamente cuándo. Aunque el anuncio busca llevar tranquilidad, lo cierto es que deja más preguntas que certezas.
Según sus propias declaraciones, el próximo incremento podría concretarse “en un máximo de tres meses”, e incluso antes si las condiciones lo permiten. En otras palabras: hay intención, pero no hay calendario firme. Y en un contexto de inflación constante, esa diferencia pesa. Porque no es lo mismo un aumento confirmado con fecha, que una promesa atada a variables económicas.
El Gobierno provincial argumenta que la caída de recursos, especialmente por la baja en la coparticipación nacional, condiciona cualquier decisión. Por eso, la estrategia no solo pasa por subir sueldos, sino también por analizar alternativas complementarias, como mejoras en adicionales o ajustes progresivos. Pero otra vez: todo está en evaluación.
Mientras tanto, los trabajadores siguen esperando. Ya hubo un primer aumento del 6% este año, pero quedó claro que no alcanza frente al ritmo de los precios. Y ahí es donde aparece el problema de fondo: el salario corre de atrás y los anuncios llegan con demora.
El Gobierno dice que el aumento va a llegar. Los trabajadores necesitan saber cuándo. En el medio, una realidad que no espera: la plata rinde cada vez menos. Y en ese escenario, las promesas sin fecha empiezan a sonar más a estrategia que a solución.










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