En su primer encuentro con la nueva líder anglicana, el Papa llamó a no frenar el diálogo entre Iglesias, pese a las diferencias.
El Papa León XIV mantuvo su primera audiencia en el Vaticano con Dame Sarah Mullally, recientemente designada como Arzobispa de Canterbury y primera mujer en encabezar la Iglesia de Inglaterra y la Comunión Anglicana. El encuentro se dio en un contexto marcado por tensiones y desafíos dentro del vínculo histórico entre ambas tradiciones cristianas.
Durante la reunión, el Pontífice fue directo: alentó a católicos y anglicanos a no abandonar el camino del diálogo y la búsqueda de unidad, incluso cuando el escenario se vuelve más complejo. En ese sentido, advirtió que sería un “escándalo” no solo dejar de anunciar el mensaje de Cristo en conjunto, sino también resignar los esfuerzos por achicar las divisiones, por más difíciles que parezcan.
El mensaje no fue menor. En un momento donde las diferencias doctrinales y culturales pesan, el Papa puso el foco en la responsabilidad compartida de ambas Iglesias de sostener el vínculo y evitar retrocesos en un proceso que lleva décadas.
Lejos de un gesto protocolar, el encuentro dejó una señal clara: pese a las tensiones, el camino hacia la unidad sigue siendo una prioridad. Y para el Papa, bajar los brazos no es una opción.










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