La llegada del “cura DJ” no pasa desapercibida y deja en evidencia una tensión de fondo: tradición versus nuevas formas de comunicar. En ese cruce, la pregunta sigue abierta: ¿es una puerta de entrada para los jóvenes o un riesgo de desvirtuar el mensaje?
El anuncio de su llegada a Argentina del sacerdote portugués Guilherme Peixoto encendió la discusión en redes y ámbitos católicos. El religioso, conocido por presentarse como DJ y fusionar música electrónica con elementos religiosos, convocó a un encuentro el pasado 18 de abril en la Plaza de Mayo, donde se realizó un evento con música.
La propuesta, que incluye una especie de show musical con estética de fiesta electrónica, busca reunir a jóvenes en un espacio diferente dentro del ámbito religioso. Sin embargo, no todos lo ven con buenos ojos. En las últimas horas, se viralizó un video donde un sacerdote analiza su figura y cuestiona tanto el formato de sus presentaciones como algunas de sus declaraciones públicas.
Entre los puntos más discutidos aparecen sus participaciones en entrevistas y contenidos digitales donde, según se señala, adopta posturas flexibles sobre temas morales y afirma que su intención no es evangelizar ni convertir a quienes asisten a sus eventos. Estas definiciones generaron críticas desde sectores más tradicionales, que consideran que el rol sacerdotal debe estar directamente ligado a la transmisión del mensaje religioso.
El debate también se mete de lleno en una discusión más amplia: cómo la Iglesia se adapta —o no— a los nuevos lenguajes culturales y a las generaciones jóvenes. Mientras algunos valoran la iniciativa como una forma innovadora de acercar la fe, otros advierten que puede diluir el contenido del mensaje.
https://www.youtube.com/live/v_Rp3lSFJiE?si=iJTMynpWv1gjHSAa










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