La Arquidiócesis de Corrientes invita a la Vigilia de Pentecostés Arquidiocesana el próximo viernes 23 de mayo en el Instituto Robineau. Desde las 17 horas, movimientos, instituciones y pastorales abrirán sus stands; a las 22, el arzobispo monseñor José Adolfo Larregain presidirá la misa central.
La Arquidiócesis de Corrientes se prepara para uno de los encuentros eclesiales más convocantes del año: la Vigilia de Pentecostés Arquidiocesana, una jornada que reunirá a movimientos, instituciones y pastorales de toda la diócesis bajo un mismo techo y con un mismo horizonte: celebrar la presencia del Espíritu Santo que, según la fe cristiana, renueva y sostiene a la Iglesia.
La cita es el viernes 23 de mayo en el Instituto Robineau, ubicado en Sarmiento 1971 de la ciudad de Corrientes. La jornada comenzará a las 17 horas con la Expo Carisma, un espacio donde los distintos movimientos, instituciones y pastorales de la Arquidiócesis expondrán sus misiones, espiritualidades y formas de servicio. Se trata de una oportunidad concreta para que los fieles conozcan de cerca la diversidad de carismas que conviven dentro de la Iglesia local.
El momento central llegará a las 22 horas, cuando el arzobispo monseñor José Adolfo Larregain presidirá la Santa Misa de Vigilia, que dará cierre a una jornada de oración, comunión y encuentro fraterno.
La propuesta no se agota en lo litúrgico. Durante la jornada estará disponible un stand especial de los Medios de Comunicación del Arzobispado de Corrientes, donde los asistentes podrán conocer de cerca la misión evangelizadora que la Iglesia local despliega a través de la radio, la televisión, la prensa escrita y las redes sociales. Un espacio que subraya que la evangelización no ocurre solo desde los altares.
Pentecostés cierra el tiempo pascual y conmemora el momento en que, según el relato de los Hechos de los Apóstoles, el Espíritu Santo descendió sobre los discípulos reunidos. Para la tradición cristiana, esa irrupción del Espíritu no quedó en el pasado: es la fuerza que, se cree, sigue animando a la Iglesia en cada generación.
En ese marco, la Vigilia Arquidiocesana busca ser algo más que un acto religioso. Es una apuesta por la comunión visible entre comunidades que muchas veces trabajan en paralelo: que cada movimiento y pastoral muestre su rostro, comparta su carisma y se reconozca parte de un mismo cuerpo. Una Iglesia que, como repite el arzobispo Larregain, se construye desde la fraternidad concreta.
La jornada es abierta a todos los fieles. La convocatoria es simple: “Ven, Espíritu Santo, ilumina nuestros corazones y fortalece nuestra misión.”










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