En una emotiva celebración eucarística, el padre Roberto Pini tomó posesión de la Parroquia San Benito y llamó a la comunidad a centrar su vida en Cristo crucificado y en el amor como camino de unidad. Agradeció el acompañamiento recibido y encomendó su misión a la Virgen.
Una comunidad reunida por el Espíritu
La comunidad parroquial vivió una jornada de profunda fe con la toma de posesión del padre Roberto Pini al frente de la Parroquia San Benito. En su primera alocución como párroco, el sacerdote agradeció la presencia de fieles, sacerdotes y familiares que lo acompañaron en este momento significativo de su ministerio.
“Hoy el Espíritu Santo nos ha reunido a todos”, expresó, subrayando que en la Eucaristía se hace presente la comunión entre quienes peregrinan en la tierra y quienes ya descansan en la Casa del Padre. Recordó especialmente a los sacerdotes que sirvieron anteriormente en la comunidad, entre ellos el padre Adolfo Smiguel, el padre Juan y el padre Martín Zacarías.
La cruz como sabiduría y camino
Durante su mensaje, el nuevo párroco retomó las palabras de San Pablo para afirmar que “no hay otra sabiduría sino la animada por la cruz de Cristo”. Señaló que solo Cristo crucificado y resucitado da sentido a la vida cristiana y permite crecer hacia la plenitud del Reino.
Inspirado en la espiritualidad de San Benito de Nursia, invitó a la comunidad a “no anteponer nada a Cristo”, centrando la mirada en lo esencial. También evocó el testimonio de Santa Escolástica y la enseñanza de Hans Urs von Balthasar, al recordar que “solo el amor es creíble” y que, sin amor, los dones y carismas pierden su sentido.
Agradecimientos y misión compartida
El padre Pini expresó su gratitud a sus hermanos sacerdotes —algunos de los cuales suspendieron sus celebraciones dominicales para acompañarlo—, a sus amigos, al coro y especialmente a su familia, presente desde distintas localidades.
Destacó que en este tiempo experimentó “el rostro materno de la Iglesia”, marcado por la cercanía, el respeto y el cuidado. Asimismo, encomendó su ministerio a la Virgen, confiando en no soltarse nunca de su mano.
Un llamado a la unidad y al amor
La celebración no fue solo un acto formal de asunción, sino una invitación a renovar el compromiso comunitario. En un tono cercano y esperanzador, el nuevo párroco animó a los fieles a caminar juntos, fortalecidos por la Eucaristía y sostenidos por la caridad.
Con la mirada puesta en Cristo y en la unidad de la Iglesia, la Parroquia San Benito inicia una nueva etapa pastoral, confiando en que el amor —como recordó el sacerdote— es el único camino que perdura y conduce a la verdadera comunión.










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