El padre Eugenio Hoyos advirtió sobre la crisis de valores que atraviesa la sociedad actual y aseguró que detrás de muchos de los problemas contemporáneos existe un profundo alejamiento de Dios.
Durante su paso por Corrientes para participar del Congreso de Sanación y Renovación organizado por la Renovación Carismática Católica, el padre José Eugenio Hoyos dejó una fuerte reflexión sobre el presente de la sociedad, la pérdida de valores cristianos y las consecuencias que, a su entender, genera el alejamiento de la fe.
En diálogo con Silvio Araujo y Federico Insaurralde en el programa Viva la Vida de Radio San Cayetano 102.5, el sacerdote sostuvo que muchos de los conflictos que hoy atraviesan las familias, los jóvenes y las comunidades tienen una raíz común: la ausencia de valores cristianos en la vida cotidiana.
“Secuestramos a Cristo de nuestras escuelas, de nuestros espacios públicos y de nuestros corazones. Cuando quitamos la oración, cuando eliminamos los signos de la fe, perdemos el norte y la esencia misma de la vida”, afirmó.
Según explicó, este fenómeno ha provocado una crisis de sentido que golpea especialmente a las nuevas generaciones. “Hoy vemos jóvenes que lo tienen todo y, sin embargo, no encuentran motivos para vivir. Otros no tienen nada. Pero quien tiene a Cristo, tiene más que todo”, expresó.
El sacerdote también coincidió con quienes advierten sobre una sociedad cada vez más distante de los principios cristianos. En ese sentido, aseguró que actualmente se viven tiempos marcados por lo que definió como una “cultura de la muerte”, donde muchas veces se relativizan valores fundamentales y se normalizan conductas que terminan alejando a las personas de Dios.
“Lo malo se convierte en bueno y lo bueno parece estar mal. Vivimos en una sociedad que busca el menor esfuerzo, que evita compromisos y que muchas veces reemplaza la fe por la comodidad”, señaló.
Sin embargo, lejos de quedarse en la crítica, Hoyos explicó que su convicción nace de una experiencia personal que marcó su vida para siempre. Recordó que hace más de dos décadas fue diagnosticado con un tumor cerebral que lo mantuvo 32 días en coma y con escasas posibilidades de sobrevivir.
“Mi familia ya había preparado mi ataúd porque los médicos no me daban esperanza. Pero la gente rezó, se celebraron misas y vigilias, y el Señor me sanó. Ese tumor desapareció y desde entonces dedico mi vida a evangelizar”, relató.
Para el sacerdote colombiano, ese episodio lo convirtió en un testigo directo de la acción de Dios. “Muchos dicen que no creen en los milagros, pero yo soy un milagro. Soy un resucitado. Por eso puedo decir que Jesús sigue vivo, sigue sanando y sigue actuando en la vida de las personas”, aseguró.
Con un testimonio atravesado por la enfermedad, la recuperación y la fe, el padre Eugenio Hoyos dejó un mensaje contundente: la crisis actual no es solamente económica, política o social, sino también espiritual. Y frente a ese escenario, insistió en que recuperar los valores cristianos y volver a poner a Dios en el centro de la vida puede ser el primer paso para reconstruir el rumbo de una sociedad que, según advirtió, corre el riesgo de perder su identidad.










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