Monseñor José Adolfo Larregain lanzó un fuerte llamado a la solidaridad en el marco de los 70 años de la Colecta Anual de Cáritas y advirtió sobre el crecimiento de la vulnerabilidad social.
En la presentación de la Colecta Anual de Cáritas Argentina, el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, destacó que la campaña no representa solamente una instancia para recaudar fondos, sino una oportunidad para renovar el compromiso con quienes más sufren.
Bajo el lema “70 años alentando la esperanza”, el prelado recordó que durante más de siete décadas miles de voluntarios transformaron la solidaridad en acciones concretas: alimentos, educación, trabajo, vivienda, escucha y acompañamiento. “La esperanza cristiana no es una ilusión ingenua ni esperar que las cosas se solucionen solas. Nace de la certeza de que Dios camina con su pueblo y de que el amor tiene la capacidad de transformar la realidad”, afirmó.
Larregain remarcó que detrás de cada acción de Cáritas hay una palabra que resume toda su misión: comunidad. “Donde una comunidad sirve, cuida y humaniza, el Evangelio se hace visible”, expresó, al tiempo que llamó a seguir construyendo puentes en lugar de levantar muros y a poner siempre a la persona humana en el centro.
Durante el diálogo con los periodistas, el arzobispo reconoció que sostener los programas sociales resulta cada vez más complejo. Explicó que gran parte del trabajo se realiza “a pulmón” y que los recursos suelen ser insuficientes frente a las necesidades crecientes. “A veces multiplicar lo poco que tenemos para ayudar a muchos es hacer verdaderos milagros”, sostuvo.
También destacó los gestos de generosidad que encuentra diariamente en las comunidades. Recordó el caso de una persona que rechazó recibir alimentos porque sabía que había alguien que los necesitaba más. “Esa capacidad de compartir aun cuando no sobra nada es admirable”, señaló.
Consultado sobre el contexto social y económico, Larregain envió un mensaje directo a la dirigencia política: “Hay que estar atentos a la vulnerabilidad, al sufrimiento, a la situación de calle y a la plata que no alcanza”. En ese sentido, invitó a observar la realidad cotidiana de quienes deben elegir entre comprar alimentos o medicamentos.
Respecto de la sensación de desesperanza que atraviesa a muchos sectores, afirmó que la esperanza sigue siendo un motor indispensable. “Muchas veces hay que empezar de nuevo todos los días, salir a buscar trabajo y no conseguirlo, enfrentar necesidades permanentes. Pero los más pobres nos enseñan a seguir caminando con fe y esperanza”, reflexionó.
Además, anticipó la importancia del próximo Encuentro Provincial de Ferias y de la Semilla, vinculado a la agricultura familiar, y alentó a recuperar la cultura de la huerta como una herramienta concreta para la autosustentabilidad. “La providencia no significa que lluevan tomates; significa sembrarlos”, expresó con una imagen que sintetizó su mensaje sobre el esfuerzo y el trabajo comunitario.
A 70 años de la primera colecta, el mensaje de Cáritas sigue vigente. En tiempos donde la crisis golpea a miles de familias, Larregain insistió en que la esperanza no puede quedarse en un discurso. Debe traducirse en compromiso, cercanía y solidaridad concreta. Porque, como recordó citando a San Pablo, “la esperanza no defrauda”, pero necesita manos dispuestas a sostenerla todos los días.










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