El peligro real en esta época del año radica también en el encierro prolongado y no en las bajas temperaturas. Para proteger a
los más chicos, los especialistas insisten en mantener los esquemas de vacunación al día, ventilar los ambientes y acudir de urgencia a una guardia ante cualquier dificultad para respirar.
En el contexto actual de la temporada invernal, donde la demanda en los centros de salud de la ciudad aumenta significativamente debido a la circulación de patógenos, el pediatra Alberto Blanco explica las causas reales detrás de los cuadros respiratorios que afectan a la población infantil. El profesional aclara que la mayor incidencia de estas enfermedades en esta época del año ocurre, precisamente, porque coincide con el período de mayor circulación de virus respiratorios en esta zona del continente.
En este sentido, el médico enfatiza que el daño no es causado directamente por el frío, sino que la causa fundamental es la alta circulación de virus respiratorios durante estos meses. El especialista aborda los mitos populares que rodean a los cuidados cotidianos y descarta la idea de que los niños se enferman simplemente por andar descalzos o jugar al aire libre.
Por el contrario, el pediatra advierte que el encierro prolongado en ambientes con mala ventilación favorece, sin ninguna duda, el contagio de estas afecciones.
Como medida preventiva, Blanco recomienda que, si el día se presenta soleado y el niño se encuentra bien abrigado, los padres lo lleven a parques, ya que esta práctica resulta ser una de las mejores formas de evitar el contagio.
Para guiar a las familias, detalla cómo identificar la gravedad de un cuadro respiratorio basándose en la capacidad del niño para realizar actividades esenciales.
Explica que la diferencia entre un cuadro leve, moderado y severo es fácil de notar si los padres observan tres situaciones: el cuadro leve presenta dificultad para respirar, pero permite que el niño duerma y se alimente correctamente; el cuadro moderado se manifiesta cuando al niño le cuesta alimentarse debido a la dificultad respiratoria, aunque todavía logra conciliar el sueño y, finalmente, el cuadro severo ocurre cuando la dificultad respiratoria es tal que el niño no puede ni alimentarse ni dormir, lo cual constituye una indicación urgente para acudir a una guardia.
El médico subraya que los padres deben prestar muchísima atención cuando los niños son menores de dos años, ya que cualquier cuadro respiratorio puede agravarse de un día para otro. El especialista detalla que los síntomas que requieren una consulta inmediata incluyen la fiebre de varios días de duración, sumada a la tos y, especialmente, a la dificultad para respirar.
El pediatra menciona que, si los padres escuchan un sonido similar a un chirrido en el pecho, provocado por un broncoespasmo, deben concurrir con urgencia a una guardia o consultar a su pediatra de cabecera. Asimismo, el doctor explica que las condiciones climáticas actuales, caracterizadas por cambios bruscos de temperatura hacia el calor o el frío y mucha humedad, favorecen que los niños con predisposición alérgica se infecten más fácilmente, tanto de bacterias como de virus respiratorios.
Blanco dijo que las medidas preventivas más importantes que las familias deben adoptar de forma constante. Insiste en que la mejor prevención reside en mantener los esquemas de vacunación completos, por lo que recomienda acudir al pediatra para controlar el carnet de vacunas.
Además, destaca la importancia fundamental del lavado de manos, especialmente al tocar a un bebé, y pone énfasis en la necesidad de ventilar los ambientes donde permanecen los niños, abriendo puertas y ventanas al menos una vez al día para que el aire circule, incluso cuando hace frío.
Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación, en las últimas tres campañas antigripales, la cobertura en adultos mayores de 65 años osciló entre el 41,6 % y el 42,2 %: menos de la mitad de las personas en el grupo de mayor riesgo completó su vacunación.
La temporada de gripe 2026 se adelantó respecto del calendario habitual -con predominio del subtipo A(H1N1)- y llevó a las autoridades a adelantar la campaña de vacunación, en una señal de alerta ante el inicio cada vez más temprano de la circulación viral.
“Los padres deben prestar muchísima atención cuando los niños son menores
de dos años, ya que cualquier cuadro
respiratorio puede agravarse de un
día para otro”ALBERTO BLANCO
pediatra
La evidencia es contundente, pero traducirla en acción preventiva concreta sigue siendo un desafío. Las barreras para vacunarse en la adultez son múltiples y una de las más importantes es que muchos adultos desconocen que están incluidos en los grupos de riesgo, ignoran qué vacunas les corresponden o nunca recibieron una indicación activa de su médico.
Por eso, los especialistas coinciden en que cada consulta es una oportunidad de prevención que no debería desaprovecharse.










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