Tras asumir como Capellán de la Policía Federal Argentina en Corrientes, el Presbítero Nelson Benítez Zini expresó un emotivo mensaje de gratitud y compromiso. Destacó su deseo de acompañar espiritualmente a los integrantes de la fuerza y a sus familias con cercanía, oración y esperanza.
Un servicio confiado por Dios y la Iglesia
Luego de la Santa Misa en la que asumió oficialmente como Capellán de la Policía Federal Argentina en Corrientes, el Presbítero Nelson Benítez Zini dirigió un mensaje de agradecimiento profundamente marcado por la fe, la humildad y el espíritu de servicio.
En sus primeras palabras, dio gracias a Dios por el don del sacerdocio y por esta nueva misión pastoral, que lo llama a acompañar espiritualmente a los hombres y mujeres que integran la Policía Federal Argentina, compartiendo con ellos el camino cotidiano de su vocación y de su servicio a la sociedad.
Gratitud y cercanía con la comunidad policial
El sacerdote agradeció especialmente a Mons. José Adolfo Larregain, arzobispo de Corrientes, por la confianza depositada en su persona, así como al Presbítero Diego de Campos, Capellán General de la Policía Federal Argentina, y a las autoridades de la institución por haberlo recibido y encomendado esta responsabilidad pastoral.
Uno de los momentos más significativos de su mensaje estuvo dedicado a los efectivos de la Policía Federal en Corrientes y a sus familias. Con palabras de gran cercanía, manifestó su deseo de caminar junto a ellos no como un simple observador, sino como un pastor dispuesto a compartir sus alegrías, esperanzas, preocupaciones y desafíos, acompañándolos con la escucha, la oración y la presencia de la Iglesia.
La misión del capellán recuerda que nadie está llamado a servir solo. La Iglesia acompaña especialmente a quienes tienen responsabilidades que exigen entrega, sacrificio y fortaleza interior, ofreciendo una presencia que sostiene, anima y ayuda a vivir el servicio con espíritu de caridad y búsqueda del bien común.
Bajo el amparo de la Virgen María
El Padre Nelson encomendó esta nueva etapa a la protección maternal de la Santísima Virgen María, pidiendo que cubra con su manto a cada efectivo policial y a sus seres queridos. También rogó al Señor que bendiga cada jornada de trabajo, proteja sus salidas y regresos, fortalezca su vocación de servicio y los sostenga en la tarea cotidiana de cuidar a la comunidad.
Al finalizar, expresó un sentido agradecimiento a su familia, al presbiterio, a las comunidades parroquiales que han acompañado su camino sacerdotal, a los diáconos, sacerdotes, autoridades civiles y de las distintas fuerzas de seguridad, así como a los amigos y fieles que participaron de la celebración de manera presencial y a través de los medios de comunicación y las redes sociales.
Su mensaje dejó un testimonio de profunda gratitud y disponibilidad para servir, recordando que la presencia de la Iglesia junto a quienes protegen y cuidan a la sociedad es también una forma concreta de sembrar esperanza, misericordia y paz en el corazón de la comunidad.










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