Unos 50 catequistas del Decanato 4 participaron de una jornada de formación en el Santuario Nuestra Señora de la Merced. Bajo el lema “Catequistas, la fe se hace calle”, el encuentro buscó fortalecer el compromiso de anunciar el Evangelio en las comunidades.
Un encuentro para fortalecer la misión
Este sábado 5 de septiembre, catequistas del Decanato 4 de la Arquidiócesis de Corrientes se reunieron en el salón parroquial del Santuario Nuestra Señora de la Merced para compartir una jornada de formación, reflexión y encuentro comunitario.
La actividad convocó a alrededor de 50 catequistas, acompañados por sus respectivos párrocos. La jornada comenzó a las 8 con la participación en la Misa comunitaria y continuó con distintos espacios destinados a profundizar los desafíos y objetivos del camino pastoral para este año.
Durante el encuentro se trabajaron los lineamientos propuestos para el presente año pastoral, en comunión con los objetivos planteados por la Arquidiócesis de Corrientes.
“La fe se hace calle”
El lema elegido para este camino, “Catequistas, la fe se hace calle”, expresa una invitación a superar una mirada de la catequesis limitada únicamente al ámbito parroquial y asumir una actitud misionera.
La tarea del catequista implica acompañar procesos de fe, pero también salir al encuentro de las personas y de las distintas realidades que atraviesan las comunidades. Allí donde existen preguntas, búsquedas, dificultades o necesidades, el anuncio cristiano está llamado a hacerse cercano.
Esta perspectiva recuerda que evangelizar no significa solamente transmitir contenidos, sino también acompañar, escuchar y generar vínculos, ayudando a que cada persona pueda descubrir que Dios está presente en su historia.
Formarse para acompañar mejor
La formación permanente ocupa un lugar fundamental en la misión catequística. Un catequista preparado no solamente profundiza en los contenidos de la fe, sino que también busca comprender mejor a las personas y los contextos concretos en los que desarrolla su servicio.
En este sentido, los espacios de encuentro entre catequistas permiten compartir experiencias, desafíos y herramientas, fortaleciendo una tarea que se realiza en comunidad y no de manera aislada.
La jornada del Decanato 4 fue también una oportunidad para renovar la vocación de quienes dedican tiempo y esfuerzo a acompañar a niños, jóvenes, familias y adultos en sus caminos de fe.
Una Iglesia que sale al encuentro
La propuesta de la JAC continuará recorriendo los distintos decanatos de la Arquidiócesis durante este año pastoral. El próximo encuentro está previsto para el 26 de septiembre, en el Decanato 5.
El camino iniciado vuelve a poner en el centro una convicción: la fe recibida está llamada a ser compartida. Y para hacerlo, la Iglesia necesita comunidades capaces de salir de sus espacios habituales, acercarse a las personas y anunciar el Evangelio con alegría, escucha y misericordia.
Porque cuando un catequista sale al encuentro del otro, la fe deja de ser solamente una palabra y comienza a hacerse vida, presencia y camino compartido.










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